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Técnicas para mejorar tu productividad

03/09/2020

Dentro del mercado laboral ultra flexible, deslocalizado y súper exigente en cuanto a competencias y soft skills que predomina hoy en día, no es raro buscar la fórmula de la productividad. La necesidad de rendir de una forma eficaz puede ser todavía más acuciante en el caso de los autónomos y de las pequeñas empresas, especialmente cuando llegan los picos de trabajo.

Ya hemos comentado en otras ocasiones cómo un espacio de coworking puede contribuir a mejorar tu productividad personal y abrirte las puertas a crear nuevas sinergias. ¿Sabías que más del 60% de nuestros coworkers colaboran entre ellos o han trabajado juntos en proyectos profesionales en más de una ocasión?

La otra clave para que un negocio vaya viento en popa es una buena organización. Para ello hay que aprender a elegir proyectos, a priorizar tareas y a mantener el estrés bajo control. En este otro artículo compartíamos las que, para nosotros, son las mejores apps y herramientas de productividad. Hoy queremos compartir algunas técnicas para mejorar la gestión del tiempo.

  1. Técnica Pomodoro

Consiste en trabajar en periodos intensivos de 25 minutos, sin interrupciones de ningún tipo, para favorecer la concentración. Estas porciones de tiempo conocidas como pomodoros van seguidas de pausas de 5 minutos sin realizar ninguna actividad. Al completar 4 pomodoros podrás realizar una pausa más larga. El método pomodoro se basa en la idea de que las pausas regulares mejoran la agilidad mental. También evita la multitarea para concentrarnos mejor en lo que tengamos entre manos.

Es un clásico dentro de las técnicas para mejorar la productividad. Fue desarrollada por Francesco Cirillo durante los años ochenta. Su objetivo es mejorar la gestión del tiempo dividiéndolo en intervalos de trabajo fijos. Para controlarlos, Cirillo usó un temporizador de cocina en forma de tomate (pomodoro en italiano), de ahí su nombre.

Te sugerimos que tomes nota del tipo de distracciones que has tenido durante su realización y reflexiones sobre ello. Seguro que el dichoso teléfono móvil o algún cliente se cruzarán por el camino ¡pero nadie dijo que esto fuese tarea fácil!Si no tienes a mano un reloj o un cronómetro, puedes usar el de esta web.

  1. Principio de Pareto

Es un principio de inspiración filosófica ideado por el sociólogo y economista Vilfredo Pareto a finales del siglo XIX. También se conoce popularmente como la Ley 80/20. Te la resumimos para hacerla más aplicable a la productividad en el trabajo. Podríamos decir que para cualquier fenómeno de tipo socio-económico el 80% de sus efectos o consecuencias procede del 20% de sus causas. Este patrón estadístico puede aplicarse a múltiples temas o situaciones. Siguiendo este paradigma, podríamos concluir que el 80% de los beneficios de tu trabajo depende del 20% de tus clientes, o que el 80% del éxito de tu trabajo proviene de un 20% de tus tareas. ¿Te inspira más ahora, verdad?

¿Y cómo se aplica el principio de Pareto al trabajo? Muy sencillo. Se trata de identificar  cuáles son tus actividades más importantes. ¿Cuál es el 20% de tus tareas diarias que genera los mayores resultados? Una vez tengas identificadas esas actividades, priorízalas.

  1. Horas pico

Todas las técnicas para mejorar la productividad laboral buscan minimizar el tiempo dedicado al trabajo y maximizarlo para nosotros mismos. Por ello, hay que aprender a optimizar los horarios, dedicándonos al trabajo en nuestras horas pico, es decir en nuestras horas de máximo rendimiento.

Tener una jornada laboral muy larga y llena de interrupciones nos hace perder el foco y romper con todas la planificaciones. Por eso hay que aprovechar los momentos en que el cerebro está despejado y rinde mejor para realizar las tareas que requieren de una mayor concentración, ya seas pájaro nocturno o ave diurna. Si, por ejemplo, después de comer tu rendimiento baja mucho, invierte ese rato en tomarte un descanso, contestar emails o hacer las tareas más sencillas. En definitiva, organiza tus franjas de tiempo.

Identifica en qué horas trabajas mejor y organiza tus horarios en función de ello. Por ejemplo, puedes dedicar las mañanas a trabajar en tus proyectos más importantes y dejar las tardes para las reuniones, los eventos y la formación.

  1. Desconecta notificaciones y criba tu bandeja de entrada

Las nuevas tecnologías y gadgets nos roban la vida, tal cual. Haz un test sobre el uso que haces del teléfono y descubre cuál es tu grado de adicción al Smartphone y a las redes sociales. Solo piensa en Whatsapp, Twitter, Facebook o Instagram ¡Cuánto tiempo estás desperdiciando en vez de mejorar tu productividad en el trabajo o de ganar momentos de descanso auténtico!

Además, estas fugas de tiempo tampoco favorecen demasiado las relaciones sociales, ya que si no eres realmente productivo, seguramente tendrás que alargar tu jornada y terminarás por desatender tu vida social “no virtual”. ¡Y eso sí que es un problema!

Pon el foco en lo importante, responde por teléfono solo a tus clientes o a asuntos que sean realmente urgentes, desconecta el resto de notificaciones y criba tu correo electrónico para darte de baja de los cientos de newsletters e informaciones banales que te hacen perder 20 minutos cada mañana y suponen una avalancha de información que realmente no te aporta valor.

¡Se productivo trabajando menos! Tu cuerpo y tu mente te lo van agradecer.

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