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Por qué hacerse autónomo y cómo conseguir los primeros clientes

19/12/2019

Una gran parte de las personas que han pasado las puertas de Coworkidea, se plantearon en algún momento ser autónomas. Son muchos los motivos que animan a lanzarse, ya sea por coyuntura económica, oportunidad laboral, gusto al reto, pasión… No hay una receta mágica para conseguirlo, cada uno se hace un poco su experiencia.

Lo mejor cuando te lanzas – quizás – es escuchar la voz de los que ya tomaron este camino. ¿Por qué lanzarse? ¿Cómo conseguir que sea viable económicamente? Algunos de nuestros coworkers nos comparten la experiencia que tuvieron cuando se tiraron a la piscina. Te invitamos a escuchar sus voces.

 

LA AUDACIA – Jesús:

Conseguir mi primer cliente en mi caso fue algo natural, identifiqué algo que estaba seguro de que yo podía hacer mejor, lo desarrollé y lo propuse. Simplemente funcionó.

Se trataba de la web de una profesional que conocía de asistir a varias de sus conferencias, su proyecto me interesaba y consultaba su web. Me di cuenta de que podría mejorar algunos aspectos de la web para que su mensaje fuese más útil para su público. Me puse manos a la obra e hice un diseño que mejoraba mucho lo que tenía. Sin conocerme ella a mí, le envié la propuesta con un comentario donde le explicaba por qué lo había hecho, y –siempre sin menospreciar lo que ya tenía– por qué creía que mi diseño le ayudaría a ofrecer un mejor servicio. Le pareció genial y me encargó el rediseño de toda la web. Tal cual.

Creo que hay dos ideas clave aquí; por un lado, mi intención no era “vender” nada sino mejorar algo que podría ayudar a esta profesional a dotar de mayor valor a su servicio, y por otro lado, haber identificado una oportunidad de mejora y haberlo resuelto de forma proactiva, proponiendo una solución que yo como profesional sabía que podía llevar a cabo.

A mi cliente le proporcione un punto de vista fresco y novedoso, fuera de sus convencionalismos, y a mí me sirvió para sentir seguridad y confianza en mí mismo como profesional del diseño.

A día de hoy, años después, todavía sigue siendo mi cliente 🙂

 

EL VALOR – Lucía:

Cuando me hice autónoma lo primero que hice fue tirar de mis contactos. Preparé un email informando de mi nueva actividad, de mi cambio de vida, y pidiendo que mi recomendasen en el caso de necesitar los servicios que iba ofrecer (previamente había hecho un trabajo de definir las líneas de mi propia oferta).

Para hacerme autónoma he sido bastante atrevida, porque tenía un contrato indefinido y trabajaba en una empresa en horario «normal» de lunes a viernes y he dejado todo por un «futuro incierto». Lo que me ha impulsado a dar el paso ha sido una suma de factores pero sobre todo pensar que estaba dedicando una parte noble e importante de mi tiempo a algo que no aportaba mucho en mi vida. Me sentía cometiendo una injusticia con la Vida, que me había dado dones que no estaba empleando. De cierta manera sentí que debería lanzarme y que ya buscaría la solución para los miles de problemas y limitaciones que poblaban mi imaginación (muchos de ellos nunca los tuve que afrontar). Un voto de confianza a la vida, y disfrutar de poder dar mi mejor en todo momento, utilizando mis capacidades para servir a quien pudiera necesitar.

Mi lema personal es: no te preguntes cómo puedes ganar más dinero, pregúntate cómo puedes servir a los demás. El dinero no puede ser un objetivo, tiene que ser una consecuencia. Además ser autónoma me ha dado mucho más que dinero para sobrevivir. He aprendido a «venderme», a conocer mis límites, en gestionar el tiempo, a decir que «no», a relacionarme de forma sana con el dinero, a tomar mi responsabilidad sobre mis actos y mis decisiones, etc. Eso me ha ayudado no sólo a ser una buena profesional, si no a ser también mejor persona.

 

LA CONFIANZA – Laura:

Me hice autónoma por dos motivos: primero porque me sentía estancada en mi trabajo y segundo, porque me gusta  dejar que las cosas fluyan según lo que traiga cada momento. Llevaba casi seis años en la misma empresa sin posibilidad de progresar. Un día, una amiga me propuso aparecer en un vídeo para una startup en la que ella trabajaba (¿yo haciendo de youtuber, con lo que odio hablar delante de la gente? Vale, sí, vamos allá…). Cuando conocí a la CEO, se me ocurrió decirle que el vídeo quedaría mejor si movíamos esto aquí en lugar de allá, nos pusimos a hablar, conectamos, le expliqué a qué me dedicaba y mientras tomábamos un café me propuso trabajar con ella unas horas a la semana como freelance. Así que me dije: ¿y por qué no?. Durante un tiempo combiné los dos trabajos y cuando llegó un segundo cliente, ya me lancé al mundo freelance. No era algo que tuviera previsto, simplemente salió así. Pero en mi caso, me vino bien que fuera algo progresivo.

Poco después, cuando ya estaba en ese punto en el que me alegraba de bajar al supermercado para poder decirle «hola» a la cajera y hablar con alguien, porque me pasaba todo el día en casa pegada a la pantalla, llegó la oportunidad de colaborar con Coworkidea. Empezar en el coworking supuso un cambio diferencial en muchos sentidos, pero especialmente a nivel humano: conocer a otros autónomos, compartir experiencias y, por supuesto, también conseguir nuevos proyectos. Es muy probable que hoy en día no siguiera como autónoma si me hubiera quedado en casa todos los días.

 

EL TESÓN – Alberto:

Después de muchos años trabajando en diferentes empresas , llegó la crisis económica y el concurso de acreedores de la compañía en la que estaba. Eso me dio el empujón final para tomar la decisión de dejar paso a ese emprendedor que llevaba dentro. Así que me puse manos a la obra y comencé dos proyectos paralelos que se complementaban. Fueron meses duros visitando y presentando mis servicios a todos mis contactos antiguos, con llamadas telefónicas o bien presencialmente, y aunque me costó meses conseguir algún proyecto o colaboración con paciencia y perseverancia fui avanzando poco a poco. Hasta lograr tener mi propia empresa, hoy somos un equipo de 5 personas junto con un socio, y con vistas a crecer más por que trabajo por ahora no nos falta 🙂

En ocasiones trabajo mas horas que siendo asalariado, pero puedo montar mis planes sin depender de nadie y organizarme como necesite en cada momento.

 

EL DESTINO – Thais:

Después de haber trabajado durante más de 12 años para una gran empresa de moda, decidí cambiar mi situación para crecer como profesional y abrir mis horizontes. Me puse a buscar nuevos desafíos. Sorprendentemente, recibí una oferta de la competencia de la empresa dónde trabajaba para ofrecerles servicios de consultoría. ¡Me fueron a buscar a mi! Acepté la oferta que me hicieron. Me hacía ilusión seguir formándome en el sector de la moda, y me sentí valorada.

Hoy trabajo como autónoma para ellos. Poder transmitir mi conocimiento, tener calidad de vida y libertad son los factores más importantes en este cambio.

 

LA PASIÓN – Emma:

Ser una trabajadora autónoma es un paisaje que empieza justo en ese momento que decides que quieres sacar adelante una idea que nadie como tú defenderá. Porque está en tu cabeza y en tu alma (también en tu almohada). Justo cuando la pasión y los motivos compensan cualquier sombra de miedo. Te lanzas porque el proyecto se lo merece y tú, tú estás decidida a recibir todo lo que te regale, de bueno y de complejo.

Yo venía participando en proyectos como freelancer, aportando mis ideas y trabajo para otras empresas, y productoras audiovisuales. Creé mi propia productora audiovisual para hacer realidad un nuevo formato de televisión para público infantil. Yo creía plenamente en este nuevo proyecto, porque iba a querer que otras personas lo hicieran realidad?  sabía que nadie mejor que yo, lo podía llevar a cabo. ¿Y, sabéis qué? Lo seleccionaron como ejemplo de televisión de calidad en el festival de referencia mundial Miniput. ¡Así que ser autónoma es creer en los propios proyectos, darles forma y que sucedan escenas vitales y profesionales maravillosas!

Ya lo ves! Si estás pensando en ser autónoma/o, reúne dentro de ti tus fortalezas y da el paso con valor y confianza. Todo va a salir bien. Ánimos!

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