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¡Qué mareo! ¿Qué diferencia hay entre el domicilio social y el fiscal?

30/07/2018

En los últimos años, la globalización de los mercados junto con el boom de los negocios online, el e-commerce y los trabajadores nómadas (o también más conocidos como nómadas digitales), ha producido que la domiciliación de las empresas sea o simplemente parezca algo complicado y dificil de hacer bien. ¿Dónde me tengo que domiciliar? ¿Cuál es la forma de domiciliar mi empresa más beneficiosa?

Delante de una confusión que parece ser bastante general, queremos aclarar algunas dudas acerca la diferencia entre la domiciliación comercial, la social y la fiscal.

Domicilio comercial

Esta domiciliación también llamada postal, es aquella de cara al público, una dirección física dónde puedes recibir visitas de clientes, la dirección que pones en tus tarjetas de negocios y también la que das para recibir tu correspondencia a nivel de empresa.

Domicilio social

La domiciliación social, según la ley de Sociedades, es “el lugar en dónde se halla el centro de la efectiva administración y dirección de la empresa, o en el que radique su principal establecimiento o explotación”. Es la dirección pública que cualquier persona puede consultar (es la que aparecerá en la escritura pública que se entregará al notario en el momento de crear la empresa). La domiciliación social es algo exclusivo para empresas, los autónomos o freelancers no tienen la obligación de tenerla.

Domicilio fiscal

En cambio, la domiciliación fiscal se rige por la Ley General Tributaria, es decir, es el lugar dónde se registra la empresa para sus relaciones con Hacienda (y no es pública) y dónde se reciben las notificaciones de la Administración. Para decirlo de otra forma más literal, a domiciliación fiscal es e lugar dónde legalmente se encuentra establecida una persona física o jurídica y desde dónde hace frente a sus obligaciones y derechos fiscales. Los tres tipos de domiciliaciones constituyen la conocida “domiciliación de empresa” (según la RAE).

Muchas empresas cuando empiezan tienden a registrar su domicilio fiscal y social en el mismo domicilio personal, pero el domicilio comercial lo registran en otra dirección o en la de la oficina. Esta práctica no se recomienda mucho, ya que da una imagen poco profesional. Una de las mejores soluciones es registrarlo todo en la misma dirección, así simpificas trámites y das una imagen impecable.

Cuando una empresa se da de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores (a través del modelo 036) es cuando se tiene que elegir un domicilio fiscal. El domicilio fiscal de un autónomo es su vivienda, aunque también se puede considerar domicilio fiscal el lugar dónde se centralice la gestión y dirección de la actividad.

¿Qué es una oficina virtual?

Puede que suene como un nuevo concepto, pero ya hace tiempo que se presta este tipo de servicio. Lo ofrecen sobretodo centros de negocios o coworkings de gran dimensión e incluye servicios que pueden ser desde el domicilio fiscal y legal hasta la recogida de correo y servicioo de mensajería, la gestión de los viajes y reuniones o la recepción de llamadas y mensajes. En Coworkidea no ofrecemos un servicio de oficina virtual pero si el servicio mensua de domiciliación fiscal.

Algunas conclusiones podrían ser: la diferencia entre domicilio fiscal y domicilio social es muy sutil y sólo afecta a las sociedades mercantiles (es cierto que en la mayoría de casos ambos domicilios coinciden). La Ley de Sociedades de Capital define el domicilio social y la Ley General Tributaria la domiciliación fiscal. Otra diferencia principal es que el domicilio social es de conocimiento público, mientras que la dirección fiscal es privada.

Es importante saber que ambos domicilios deben comunicarse a la Agencia Tributaria para solicitar el Número de Identificación Fiscal (NIF).

Esperamos haber aclarado algunas dudas. Damos las gracias a nuestro contable Toni por habernos asesorado en este tema 🙂

 

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